Sinceramente cuando me planteé hacer esta fotografía pensaba que la contaminación lumínica de la ciudad la convertiría en una idea imposible. A medida que me acercaba al Cerro de Santa Catalina, no conseguía vislumbrar ninguna estrella en el firmamento. Sin embargo, al dejar las luces de la ciudad a la espalda, y una vez la vista se acostumbró a la relativa oscuridad, me dispuse a localizar la estrella Polar y comenzar a disparar con esperanzas renovadas.

Elogio del firmamento

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