Peña Mea

L’Arcón no corona la cima del macizo de Peña Mea pero tampoco le hace falta. Desde su posición, este arco pétreo de veinte metros de diámetro controla sin complicaciones todos sus dominios.

El senderista que quiera acceder a Peña Mea puede escoger varios caminos. Nosotros subimos desde la capilla de La Visitación, enfrente del abandonado bar El descanso del vaquero, y atravesamos la collada Doñango. A partir de aquí, solo nos llevó un par de horas más alcanzar la cumbre del macizo (1.557 m.).

La pendiente es poco pronunciada cuando se inicia del descenso pero, una vez llegados a l’Arcón, notamos mayor desnivel. Hicimos un alto en el camino para admirar el enorme arco de piedra y, después, seguimos bajando, poco a poco, mientras el gran ojo nos contemplaba hasta que nos perdimos en la niebla.

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