Milán, a la vanguardia del diseño

En sus Cartes d’Italia (1955), Josep Pla dedica un capítulo a Milán. Pla, cuyos escritos se caracterizan por el pragmatismo y la claridad, se adhiere a un estilo realista para describir las ciudades italianas con honradez, si bien la subjetividad del autor trasluce inevitablemente. El catalán, que gracias a su labor periodística viajó asiduamente al extranjero, tuvo la oportunidad de conocer muchos países de Europa. Sin embargo, en sus publicaciones demuestra predilección por Italia.

De todas las ciudades de la bota, parece que la capital de Lombardía fue, no obstante, la que menos atrajo a Pla. En dicho capítulo, el autor describe la tendencia de Milán hacia el mundo germánico, más que hacia el latino, pero opina que la ciudad «se decanta sin tener una plena convicción y, por tanto, sin acabar de tener la sustancia y la gracia de la autenticidad». Y, más adelante, añade: «En invierno la crudeza es glacial y dura; en verano, polvorienta y explosiva».

Nosotros estamos de acuerdo con él hasta cierto punto. Milán es sobria, sobre todo, comparada con muchas otras urbes de Italia: es un significativo centro financiero en el panorama internacional, y la capital económica del país, pues cuenta con importantes servicios terciarios y destacadas industrias editoriales y de la moda. Pero, de ninguna manera puede considerarse que Milán sea discreta, ni que pase desapercibida.

Efectivamente, la ciudad es capital de la moda y el diseño. Los milaneses se desplazan al trabajo elegantemente en sus bicicletas clásicas, ataviados con trajes y vestidos de marca. Pero el estilo no es solo una cuestión individual, proyectada en la indumentaria, es un ejercicio colectivo que se resuelve en el planteamiento de estructuras novedosas y sobrecogedoras.

La más imponente es la catedral, erigida en el centro de la metrópoli en 1386. El templo es de estilo gótico radiante o manierista, muy poco común en la Italia de aquella época, lo cual pone de manifiesto la posición aventaja de la ciudad en el las artes. Dentro del duomo, destacan las vidrieras del coro, las más grandes que se conocen, pero lo que más llamó nuestra atención fue una estatua del 1562, apartada en un rincón: la efigie de San Bartolomé de Marco da Agrate, que representa al apóstol desollado cargando con su propia piel a los hombros, un verdadero estudio anatómico muy impactante.

Por otro lado, los amantes de la escultura no pueden dejar de acudir al Castillo Sforzesco para contemplar la Piedad Rondanini (1552-1564), la última obra de Miguel Ángel Buonarroti. El artista representó la Pietà cuatro veces a lo largo de su vida y siempre con resultados muy distintos. Es una escena que habla del creciente culto a María, un tema relativamente inusual en Italia, comparado con otros países europeos.

El dramatismo anticlásico de la última Pietà de Buonarroti podría entenderse como el final de una época, la del Renacimiento, aunque, de cualquier manera, no deja de ser maravilloso que una escultura incompleta esté tan llena de significados. En nuestra opinión, la figura, fortuitamente esquemática, sugiere, con gran fuerza, el sentido profundo de universalización que acompaña al arte.

Pero, tres siglos más tarde, Milán sigue estando en vanguardia. La galería Vittorio Emanuele II es un pasadizo que conecta la Piazza della Scala con la de la catedral. Se trata de una calle peatonal cubierta con techos abovedados de cristal, que reúne tiendas de alta costura y elegantes cafés. La inauguración de galerías comerciales durante el siglo XIX en Italia fue frecuente pero Milán tiene el mérito de haber sido la primera ciudad en introducir el término «galería».

Y Milán sigue estando hoy en día al frente de la innovación en el diseño. Los milaneses están orgullosos de su pasado arquitectónico pero no miran atrás. Prueba de ello son las vistas que ofrece la terraza del duomo. Desde el techo de uno de los edificios más antiguos de la ciudad, se distinguen modernos rascacielos, entre ellos, la Torre Unicredit, sede del banco italiano, y la construcción más alta de Italia hasta el momento, con una altura de 231 metros.

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