Hoces del Esva

El día previo a la “pateada” es siempre una jornada de mucho trabajo: mira el tiempo, prepara la mochila, carga las baterías de la cámara, investiga los puntos más interesantes para fotografiar, descarga el track de la ruta, vuelve a mirar el tiempo y, sobre todo, hazte ilusiones sobre los increíbles paisajes que vas a poder capturar. En esta ocasión, las expectativas se cumplieron con creces, y es que la ruta de las Hoces del Esva transcurre por diversos ecosistemas: desde autóctonos bosques de ribera hasta laderas de valle con extensas masas de coníferas.

Para disfrutar de todo lo que esta ruta nos podía ofrecer, decidimos recorrer una combinación de los senderos PR.AS-1 y PR.AS-2, aunque no en su totalidad, para acortar un poco el recorrido.

Emprendemos la ruta en Ese de Calleras, donde dejamos el coche en un apartadero a la entrada del pueblo. Nada más comenzar, nos adentramos en el bosque de ribera y, cobijados por los castaños, descendemos hasta el río Esva, protagonista casi omnipresente de la ruta. Merece la pena ir con tiempo, ya que las oportunidades fotográficas que brinda el pintoresco camino que bordea el río no son pocas.

Remolinos

Pasarela

Batracio

A dos kilómetros del inicio aproximadamente,  se encuentra una presa abandonada. Este lugar es ideal para descansar del primer tramo de la ruta.

Compuertas

Antes de la presa

Proseguimos por el sendero e iniciamos la subida para alejarnos por primera vez del río, aunque no por mucho tiempo, ya que poco más adelante volvemos a descender a otro de los puntos de interés del trayecto: la antigua central eléctrica, ahora en desuso. Esta ubicación tiene un gran interés fotográfico y, como está a mitad del recorrido, es perfecta para parar a comer. Además, es posible bajar al río desde aquí, gracias a unos escalones ocultos tras un murete. ¡Solo busca bien!

Central eléctrica del Esva

Óxido

Entrada al pasado

Tras reponer fuerzas, comienza la parte más exigente de la ruta: unos 300 metros de desnivel concentrados en apenas dos kilómetros y medio. Cuando llegamos a arriba, las vistas del camino que recorre el río son impresionantes.

Brezo sobre el Esva

A la vuelta

Seguimos el sendero, siempre bien señalizado, atravesando montes de coníferas hasta llegar a Calleras, donde se encuentra la Iglesia de San Martín, la más grande de todo el concejo de Tineo. Un poco más allá, se encuentra el pueblo de Ese de Calleras, que marca el final de nuestra ruta por las hoces del Esva.

¡Pinchando sobre el icono de wikiloc podrás acceder a esa página y descargar el track de la ruta para seguir el mismo camino que nosotros!

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