Funcionalidad y belleza en el puente colgante de Vizcaya

Las antiguas civilizaciones amerindias, asiáticas y africanas ya utilizaban el puente colgante como medio para salvar distancias y sortear obstáculos. Sin embargo, fue en el s. XIX, en el marco de la revolución industrial, cuando este ingenioso invento se volvió vital para el progreso de Europa.

El puente de Vizcaya, que comunica Getxo con Portugalete, es un importante ejemplo de este tipo de construcciones. El arquitecto Alberto de Palacio y el ingeniero-constructor Ferdinand Arnodin, discípulo del mismo Eiffel, lo diseñaron en la época de la Regencia de María Cristina con el objetivo de unir las dos orillas del río Nervión sin detener el tráfico marítimo.

Getxo y Portugalete

Sireno de Getxo

Después de tres años de obras y múltiples discusiones y desacuerdos entre los artífices de esta compleja construcción —el puente precisó de 10.629 remaches, 21.041 tornillos y 88.248 kg de cables de acero— la inauguración tuvo lugar finalmente en 1893.

Bizkaiko Zubia

Pasarela sobre la ría

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En la actualidad, es posible cruzar el río por la pasarela situada a 50 metros de altura. El precio de la entrada es de 8€ pero merece la pena porque las vistas de la ría desde tan arriba son impresionantes. No obstante, si sufrís de vértigo, la opción de la barca trasbordadora tampoco está mal y es mucho más barata: el billete vale 0,40€ por persona y transportar el coche cuesta desde 1,60€.

Bahía de Vizcaya

Puente de Vizcaya

Cruzando la ría

De cualquier forma, aunque finalmente decidas no cruzar a la otra orilla, te recomendamos que te acerques a visitar esta obra Patrimonio de la Humanidad, que guarda equilibrio entre funcionalidad y belleza.

Sobre el Puente de Vizcaya

Puerto Viejo

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