El Buen Retiro

El corazón verde de Madrid se llama el Buen Retiro.

En cualquier itinerario por la capital española, la visita del Retiro es imprescindible por dos motivos: por un lado, ofrece al viajero la posibilidad de escapar por unas horas del ajetreo urbano; por otro, este parque es el lugar perfecto para observar a los madrileños en su tiempo libre, ya sea practicando deporte o pasando un agradable día en familia.

El origen de este jardín histórico se remonta al s. XVII. Como la mayoría de los grandes espacios verdes de las ciudades europeas, el Retiro se creó para disfrute de la realeza y aristocracia. Sin embargo, de aquellos tiempos solo se conservan algunos sectores del Palacio, pues la mayor parte de la construcción se destruyó durante la Guerra de la Independencia. Así, el actual Parque del Retiro tiene poco que ver con el de aquel entonces, su extensión es menor y el trazado ha cambiado ostensiblemente. El jardín presenta distintos tipos de paisaje, unas zonas son de estilo francés y otras más boscosas y agrestes. Además, con el paso del tiempo, se han ido añadiendo nuevas edificaciones al complejo, de entre las cuales destacan el Palacio de Velázquez, la Casa de Vacas y el Palacio de Cristal, las tres empleadas para exposiciones.

El Palacio de Cristal fue construido en 1851 para albergar la Exposición de las Islas Filipinas, a imagen del Crystal Palace de Hyde Park en Londres. El edificio inglés impresionó entonces a los turistas de la Europa continental por su innovadora y estructura de metal y planchas de cristal; y el Palacio de Cristal continúa sorprendiendo hoy a los turistas que se acercan al Retiro madrileño.

Hasta el 16 de abril, la instalación expone la interesante obra del artista Lothar Baumgarten, El barco se hunde, el hielo se resquebraja, un proyecto sonoro que consiste en la emisión de grabaciones realizadas durante el deshielo del río Hudson. El autor parte de la similitud entre el sonido del hielo y el cristal cuando se rompen para construir una metáfora del resquebrajamiento de la fractura del mundo contemporáneo.

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