Biarritz: de cara al mar

Desde sus orígenes, Biarritz ha orientado su economía hacia las actividades marítimas.

Al igual que otras ciudades vascas del Cantábrico, Biarritz fue originariamente un pueblo ballenero pero la captura de los cetáceos fue cesando conforme se extinguieron los animales a lo largo del s. XVIII. La pesca de otras especies, sin embargo, continuó siendo una ocupación principal, y en 1870 se construyó el Port des Pêcheurs para los pescadores de bajura. Este pequeño puerto, en la actualidad, ya no es tan dinámico, aunque continua repleto de barcas y lanchas tradicionales.

El siglo XIX fue la época de esplendor de Biarritz, gracias a la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, que se enamoró del entorno y convirtió a la pequeña ciudad en su centro vacacional. A partir de entonces, la aristocracia francesa y europea, en general, sobre todo la rusa, ha viajado hasta allí para alojarse en los lujosos hoteles palaciegos, gastarse el dinero en el espectacular casino art decó, y aprovecharse de los efectos curativos de las aguas de sus balnearios. De esta época es también la iglesia ortodoxa, construida por iniciativa del zar Alejandro III.

Pero la Roca de la Virgen es, sin duda, el lugar más emblemático de toda la villa. Se trata de un peñón muy cercano a la costa, y al que se puede acceder a través de un puente proyectado por el famoso arquitecto Eiffel. En la roca, los pescadores hicieron erigir una estatua en honor a la virgen, pues confiaban en que los protegería de vuelta a tierra firme.

De cualquier forma, si por algo es conocida hoy Biarritz, es por el surf, sin lugar a dudas. La relajada cultura surfera equilibró el encopetado carácter de la ciudad, cuando se introdujo en los años sesenta del pasado siglo. Biarritz es una de las ciudades de Europa en la que más tiempo se lleva practicando el surf y, en la actualidad, se ha vuelto aún más popular en este terreno, debido a un prestigioso festival que tiene lugar en el mes de julio, y que acoge a surfistas de todo el mundo. Para practicar este deporte, Côte des Basques es la playa más famosa y, por eso, quizás, la menos idónea para el bañista. No obstante, existen muchas otras en las que uno puede nadar con tranquilidad o relajarse en la toalla, como la Grande Plage o la playa de Port Vieux.

2 comentarios en “Biarritz: de cara al mar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *